Exclusiva: Grabaciones vinculan a Jesús Ramírez Cuevas con financiamiento de origen ilícito para campañas de Morena
Una investigación periodística de alto impacto revela grabaciones y testimonios que sitúan al vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, como el facilitador que abrió las puertas de Palacio Nacional al presunto líder huachicolero Sergio Carmona Angulo. Las evidencias apuntan a una trama para canalizar recursos de contrabando de combustible hacia campañas del partido en el poder.
La información, sustentada en fuentes de inteligencia y el testimonio de operadores cercanos, detalla cómo Audomaro Martínez, identificado como el representante de los llamados “duros” dentro de la estructura, actuó como enlace. Martínez habría presentado a Carmona ante Jesús Ramírez, presentándolo como un colaborador que merecía reconocimiento por sus servicios a la causa.
Según la versión grabada, Ramírez Cuevas accedió a llevar el mensaje al presidente Andrés Manuel López Obrador. “Presidente, este hombre que ha hecho un gran servicio a la causa de Morena, quiere una foto contigo y un cafecito”, habría sido la solicitud. El mandatario, según estas grabaciones, recibió en más de una ocasión a Carmona, quien buscaba legitimarse dentro del círculo íntimo.
La investigación afirma que Sergio Carmona, posteriormente asesinado en San Pedro Garza García, operaba como el “padrino” financiero. Su organización distribuía dinero del huachicol en tres direcciones: la élite corrupta de Morena, gasolineros cómplices y, de manera crucial, una tercera parte para campañas del partido a través de figuras como Erasmo González y Mario Delgado.
La trama se complica con la presunta clonación de teléfonos y un sistema de grabaciones clandestinas ordenado por Carmona, quien anticipaba un desenlace fatal. Su esposa, Perla McDonald, poseería esta “corrupteca”, un archivo audiovisual que capturó a diversos candidatos recogiendo maletas con dinero en efectivo en residencias del líder criminal.
El libro del periodista Julio Scherer García, citado como una de las fuentes, profundiza en el papel de Jesús Ramírez como “portero” de Palacio Nacional para esta red. El escándalo emerge en un momento de crisis interna para Morena, marcado por pugnas de poder y una aparente falta de rumbo programático, agravando la percepción de fractura al interior del movimiento.
La revelación central es que la operación de financiamiento ilegal contó, según las fuentes, con la anuencia tácita de los más altos niveles. “No hay cosa de menor o mediano gran tamaño que el presidente no sepa”, se afirma en una de las conversaciones, insinuando un conocimiento general de los mecanismos paralelos de recaudación.
La crisis se extiende al considerar la presunta intervención del exconsejero jurídico Alejandro Gertz Manero, quien habría chocado con Scherer al negarse a obstruir investigaciones que tocaban intereses familiares del entorno presidencial. Este conflicto habría desatado una guerra sorda que ahora estalla a la luz pública con estas acusaciones.

La salida abrupta de Adán Augusto López de la dirigencia morenista en el Senado se recontextualiza con estas revelaciones. Fuentes indican que fue él quien, ante el pánico por las investigaciones judiciales que se acercaban a círculos íntimos, confrontó a la entonces presidenta nacional del partido, exigiendo la remoción de Gertz Manero.
El caso expone una red de corrupción a gran escala que, de confirmarse, mancharía los fundamentos éticos de la Cuarta Transformación. La pregunta que flota en el ambiente político es quién autorizó la infiltración del crimen organizado en las finanzas partidistas y hasta qué punto la cúpula tuvo conocimiento de la naturaleza ilícita de los fondos.
La posesión del archivo de seguridad por parte de la viuda de Carmona representa una espada de Damocles sobre la clase política involucrada. Este “seguro de vida” digital garantiza que las consecuencias del escándalo seguirán resonando, independientemente de las acciones legales que puedan o no emprenderse en el corto plazo.
La credibilidad del gobierno federal enfrenta su prueba más severa. La sociedad exige una investigación imparcial y expedita, no solo sobre los hechos denunciados, sino sobre la arquitectura completa de financiamiento político que permitió esta simbiosis entre el poder y la delincuencia organizada.
Mientras tanto, las facciones dentro de Morena se preparan para una batalla interna que podría redefinir el futuro del partido. La lucha por el control y la narrativa se intensifica en medio de acusaciones que, de no aclararse, amenazan con corroer los cimientos del proyecto político dominante en la actual administración.
La exigencia de transparencia es absoluta. Los nombres de todos los implicados, desde los operadores logísticos hasta los eventuales beneficiarios finales de los recursos desviados, deben ser públicos. La ciudadanía tiene el derecho inalienable de conocer la verdad sobre quienes gobiernan y con qué recursos llegaron al poder.
Este reportaje se basa en una exhaustiva revisión de material audiovisual, documentos y el cruce de testimonios de múltiples fuentes de inteligencia y periodísticas. La redacción mantendrá su vigilancia sobre el desarrollo de esta historia y las respuestas institucionales que se generen en las próximas horas, en un asunto que conmociona a la nación.
Source: YouTube
