¡Escalofriante revelación golpea a México! Simón Levi denuncia un brutal intento de asesinato contra su hijo de apenas 4 años, un acto perpetrado por una red de corrupción y violencia institucional que busca silenciarlo y desmantelar su lucha contra el narcorrégimen enquistado en el país. La familia ha sobrevivido a una pesadilla inimaginable.

Simón Levi, destacado exfuncionario y crítico ferviente del actual gobierno mexicano, destapa una aterradora campaña de hostigamientos y amenazas que alcanzaron niveles insoportables. Revela que su hijo fue víctima directa de un intento de homicidio el primero de julio, batalla que el menor peleó milagrosamente y logró vencer.
Según los relatos, la niña estuvo al borde de la muerte tras ser lanzado por agresores en un ataque de tintes criminales. A partir de ese día, Levi y su familia vivieron en un infierno: ruidos insoportables nocturnos durante meses para impedir la recuperación del niño, mientras la impunidad se disfraza de justicia corrupta.
La acusación no se limita a individuos aislados. Levi expone la participación de personajes oscuros como Eduardo Fuentes Celestrín, abogado señalado por manipular tribunales y ejecutar amenazas a miles de mexicanos, amparado por figuras poderosas como Rafael Guerra, presidente del Tribunal Superior de Justicia y protegido gubernamental.
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Simón Levi denuncia que la Fiscalía de la Ciudad de México y jueces aliados han fabricado procesos ilegales para perseguirlo, utilizando audiencias secretas y ordenes de aprensión ilegales incluso después de que se estableció su inocencia y su calidad de víctima en investigaciones previas. Todo un sistema judicial secuestrado.
El ataque judicial contra Levi se intensificó en 2024 con renovadas órdenes de aprehensión por delitos prescritos, en complicidad con magistrados y bajo influencia política, en un intento desesperado por amedrentarlo y deslegitimar sus denuncias contra la corrupción estatal y el entramado narco-político que controla México.
Ante este panorama de impunidad y persecución, Levi ha solicitado protección internacional. Residente en Estados Unidos, interpuso denuncias ante instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Departamento de Estado, buscando resguardar su vida y continuar denunciando la conexión entre el crimen organizado y el poder político mexicano.

La denuncia de Levi destapa un narcogobierno profundamente arraigado, donde la administración pública y el aparato judicial operan para proteger a criminales y castigar a quienes denuncian. Los nexos con cárteles y figuras de alto nivel reflejan un colapso institucional alarmante que pone en jaque la seguridad y la democracia nacional.
Desde la música ensordecedora impuesta como tortura a su hijo en recuperación, hasta la fabricación de cargos ilegales, Levi subraya la deshumanización extrema con la que operan estos grupos. El intento de asesinato infantil es la más cruel muestra de que ningún ser está fuera de su alcance en esta guerra política y criminal.
Este caso emblemático se enmarca en un contexto de creciente presión internacional, donde Estados Unidos ha comenzado una ofensiva contra los cárteles y los políticos corruptos, con arrestos y extradiciones de alto perfil que amenazan con desmantelar el entramado delictivo que Levi señala con valentía y precisión.
Levi advierte que esta batalla no solo es personal, sino una lucha por el futuro de México. Denuncia la complicidad de funcionarios de alto nivel, lavados de dinero millonarios y vínculos con regímenes opresores, catalogando al actual gobierno como una “narco dictadura” que cada día cierra más las puertas a la justicia y la legalidad.
En un tono urgente, este valiente denunciante hace un llamado a la unidad ciudadana, a no temer y a utilizar todos los mecanismos legales y sociales para enfrentar a un régimen que ha convertido el Estado en cómplice directo del crimen organizado, destruyendo las instituciones y poniendo en riesgo la vida de quienes se atreven a desafiarlo.
Simón Levi afirma con contundencia que no se detendrá hasta desmantelar “el castillo de naipes” que sostiene al narcogobierno. La dignidad y la justicia se juegan en cada palabra y en cada acción; su caso es el espejo de un México en crisis profunda, golpeado por la corrupción, la violencia y la manipulación política.
Este feroz relato pone en evidencia la grave crisis de derechos humanos, la corrupción judicial y la connivencia entre criminales y autoridades que aqueja al país. México se enfrenta a un desafío monumental: rescatar su sistema democrático y proteger a sus ciudadanos frente a un Estado autoritario que amenaza con desaparecer las libertades fundamentales.
El intento de asesinato contra un niño de 4 años no es solo un acto atroz, es el símbolo de una persecución sistemática y despiadada. La sociedad mexicana y la comunidad internacional observan con preocupación esta escalada de violencia política que trasciende la frontera de lo imaginable y e
xige respuestas inmediatas y contundentes.
La historia de Simón Levi es un llamado a la conciencia global y una denuncia sobre el peligroso camino hacia la desintegración institucional. Proteger a quienes alzan la voz se vuelve una prioridad vital para impedir que la oscuridad del narcorrégimen siga consumiendo al país y destruyendo generaciones enteras.

Mientras Estados Unidos intensifica su presión con extradiciones y arrestos emblemáticos, internacionalizando la lucha contra estas redes criminales, el gobierno mexicano se coloca en la mira, obligado a responder por su complicidad y por la gravísima violación a derechos en este sutil pero devastador intento de silenciar a un padre y su familia.
Simón Levi continúa su lucha desde el exilio, enfrentando una maquinaria represora que busca darle fin. Su historia estremecedora y sus denuncias documentadas son un testimonio de resistencia en medio del caos, un llamado a no bajar la guardia y a levantar la voz en defensa de un México digno, justo y libre.
Es indispensable seguir de cerca este caso, donde la protección a la infancia y la defensa de la legalidad se convierten en un símbolo de resistencia contra el totalitarismo disfrazado de poder. México atraviesa un momento crítico; la sociedad exige justicia y la comunidad internacional observa con creciente alarma.
Este gravísimo caso marca un antes y un después en la percepción mundial sobre la crisis mexicana. La supervivencia del hijo de Simón Levi, a pesar de un intento de eliminarlo, enciende una alerta máxima sobre la extrema violencia política y la urgencia de tomar acciones firmes para proteger a los inocentes y restaurar el Estado de Derecho.
Simón Levi ha dejado claro que continuará denunciando sin miedo, dispuesto a enfrentar al narcorégimen que desangra al país y avanza sobre las instituciones. Su historia es la voz de muchos mexicanos que hoy sufren en silencio y una llamada urgente a que la justicia y la verdad prevalezcan antes de que sea demasiado tarde.